Salud

Frustrük: el café de especialidad que nace en Alcorcón

Adrián y Andrea abren Frustrük en Alcorcón: café de especialidad, brunch y comunidad sin salir del barrio.

Ya no hace falta cruzar la M-30 para tomar un buen café

Durante mucho tiempo, si querías disfrutar de un café preparado con precisión de laboratorio, un matcha en su punto o un bowl de açaí, la única opción era subir al centro de Madrid. Barrios como Malasaña o Chueca se habían convertido en los referentes obligados para este tipo de consumo. Sin embargo, la escena gastronómica está cambiando y el café de especialidad ha decidido cruzar la autopista para instalarse en nuestros barrios. En Alcorcón, dos vecinos han tomado la iniciativa para traer esa experiencia a la calle Parque Grande.

Un proyecto nacido de la necesidad local

El nombre del local es Frustrük, un juego de palabras que adapta el término alemán para desayuno. Detrás de la persiana están Adrián Sánchez y Andrea Martín, una pareja de veintiséis años que, tras vivir una temporada en Alemania, regresaron a casa con una idea clara: querían desayunar bien sin tener que coger el coche o el metro. Al no encontrar en Alcorcón ni en municipios cercanos como Móstoles una propuesta que combinara calidad y ambiente tranquilo, decidieron crear ellos mismos el sitio que echaban de menos.

La apertura no estuvo exenta de dificultades. Un problema de salud de Adrián retrasó el inicio, y tras levantar la persiana, tuvieron que cerrar apenas dos semanas después. A pesar de estos obstáculos, el proyecto ha logrado consolidarse. Actualmente, el equipo lo forman Andrea, Adrián y un empleado, y los resultados del primer mes indican que la apuesta es viable y necesaria.

Más que una cafetería: técnica y producto

En Frustrük no se trata solo de servir bebidas bonitas para las redes sociales. La filosofía del local se centra en la técnica y el cuidado del producto. El café se trabaja con un control exhaustivo de la molienda, la temperatura y el tiempo de extracción. Para ello, colaboran con el tostador Nica, especializado en granos de Nicaragua. En barra destacan dos variedades principales: Colibrí, con notas achocolatadas y de caramelo, y Perezoso, su opción descafeinada. También ofrecen Jaguar, una mezcla intermedia para quienes se inician en este mundo.

La carta se complementa con una propuesta de all day brunch que incluye tostas, smoothies y bollería artesana. El matcha se prepara siguiendo un ritual específico para evitar sabores herbáceos desagradables. Para los bowls, utilizan bases de yogur, kéfir o açaí importado de Brasil, permitiendo al cliente elegir sus toppings. Además, han desarrollado una línea de cookies con sabores atrevidos como miso con nueces o gochujang con chocolate, elaboradas a medida.

Apoyo al comercio de Alcorcón y creación de comunidad

Uno de los pilares de este negocio es el apoyo a lo local. Para la parte de panadería y bollería, trabajan de la mano de Panoba, un obrador artesano de Alcorcón. Esto les permite ofrecer panes de masa madre, integrales y de semillas, así como croissants de calidad, reforzando el tejido comercial del municipio.

Más allá de la barra, Frustrük ha logrado generar un sentido de pertenencia entre los vecinos. El local, de 48 metros cuadrados, se ha convertido en un punto de encuentro. Han creado un club de running que ya cuenta con unas 180 personas inscritas. Los sábados, grupos de corredores se reúnen para realizar rutas de cinco o seis kilómetros y terminan desayunando juntos en la cafetería. Esta iniciativa, sumada a eventos como fiestas con DJ, demuestra que el local busca ser un espacio vivo y social.

La acogida ha superado las expectativas, atrayendo no solo a residentes del barrio, sino también a visitantes del sur de Madrid e incluso de localidades como Illescas. El perfil de cliente, mayoritariamente entre 25 y 40 años, valora la calidad y el esfuerzo detrás de cada taza. Frustrük confirma que el café de especialidad tiene cabida en Alcorcón, ofreciendo una alternativa de calidad sin necesidad de desplazarse fuera del municipio.