Alcorcón se prepara para verse en 'Pesadilla en la cocina': la historia del Gastrobar Terelita
Este jueves a las 23:00, laSexta emite una nueva entrega de Pesadilla en la cocina y en ella aparece un negocio de casa: el Gastrobar Terelita, un restaurante peruano que lleva cuatro años abierto en Alcorcón. Su dueño, Giusseppi, que además ejerce como cocinero, ha atendido a la prensa cuatro días antes del estreno para explicar por qué llamó al programa, cómo fue el rodaje y qué se lleva de la experiencia.
El hostelero admite que está nervioso. Los adelantos que emite la cadena ponen el foco especialmente en la limpieza del local y eso no le deja tranquilo. Reconoce que acudió al programa por sus problemas de gestión y porque buscaba una orientación más técnica de un experto sobre cómo llevar el negocio.
Un proceso que empezó con una solicitud
Guisseppi cuenta que envió su candidatura en 2025, superó varias pruebas a modo de casting y terminaron siendo seleccionados. La ayuda de Chicote se materializó en un rodaje de un par de semanas a finales de abril de 2026. Durante la grabación, la zona se llenó de curiosos y, según relata el propio dueño, hasta la alcaldesa de Alcorcón llegó a merodear por el establecimiento.
Su relación con Chicote: puramente profesional
Sobre el chef, Giusseppi es claro: fuera de cámaras apenas han cruzado palabra y la comunicación con él no fluye más allá de los saludos de buenos días y buenas tardes. Todo lo que se ve en pantalla es lo que hay. Aun así, considera que el presentador acierta en gran parte de lo que señala, aunque discrepó en algunos momentos, algo que se podrá comprobar en la emisión.
¿Reforma o maquillaje?
Uno de los puntos que más le ha llamado la atención es el cambio estético. Lejos de las grandes reformas que suelen verse en otros episodios, aquí el lavado de cara se limitó a pintura, nuevas lámparas, pegatinas y al repintado de mesas y mesones antiguos. El trabajo, resume, ha sido de pintar y maquillar el espacio, aunque reconoce que el interior, antes algo oscuro, ahora resulta más bonito y colorido. Como anécdota, cuenta que la zona donde se ubicaba el equipo de producción quedó tal cual.
El miedo a la repercusión
La mayor preocupación del hostelero es cómo afectará el programa a su reputación. Sabe que las críticas a la comida fueron en general favorables, con un único plato señalado como soso, pero teme que el énfasis en la suciedad de la cocina aleje a los vecinos de Alcorcón en lugar de atraerlos. Confiesa que no sabe si la poca clientela que tiene la mantendrá o si el programa se la alejará, mientras revisa lo que se dice de su local en redes sociales.
Pese a todo, mantiene la nueva carta que le dejó Chicote, que le parece muy buena, aunque reconoce que todavía no ha calado en un público mayoritariamente peruano.
Ventas iguales, expectación máxima
Tras la grabación, el local reabrió el 1 de mayo y vinieron algunos curiosos a ver el cambio, pero el dueño es honesto: las ventas no han subido por el paso del presentador y la clientela sigue siendo la misma. Eso sí, admite que hay mucha expectación, porque toda Alcorcón sabe que el chef estuvo aquí. Lo que eso deparará gastronómicamente, dice no saberlo todavía.
¿Se arrepiente de haber participado? Giusseppi prefiere esperar, porque hasta que no vea el programa completo no podrá responder. Su deseo es que el paso por televisión le ayude a sumar clientela y a no tener que cerrar las puertas, ya que el negocio, en sus palabras, sigue igual que cuando llegó el equipo. Admite tener sentimientos encontrados a estas alturas.
Los vecinos de Alcorcón tienen una cita este jueves a las 23:00 en laSexta para descubrir cómo ha quedado este rincón peruano de la ciudad y si la visita de Chicote ha servido para enderezar el rumbo del negocio.


