Educación

Menos niños por aula: la clave para el desarrollo en Alcorcón

Pediatras del Hospital de Alcorcón abogan por reducir ratios en escuelas infantiles para mejorar la atención y el desarrollo infantil.

La importancia de la atención individualizada en las primeras etapas

La vuelta al colegio no siempre comienza a los tres años de edad. Para muchas familias de nuestra ciudad, el primer contacto con el entorno escolar ocurre mucho antes, cuando los pequeños apenas han cumplido unos meses y dependen casi totalmente de los adultos. En estas fases tan tempranas, el número de menores que comparten un mismo espacio y la capacidad del personal para atenderlos de forma personalizada marcan una diferencia crucial en su crecimiento.

Una reivindicación desde la pediatría local

Con motivo del inicio del nuevo curso, la Asociación Española de Pediatría y la Sociedad Española de Pediatría Social han solicitado que se acelere la reducción progresiva de las ratios en las escuelas infantiles. Esta medida, propuesta por el Ministerio de Educación, se encuentra actualmente en trámite normativo. La previsión oficial indica que su aplicación comenzaría en el curso 2027-2028, implementándose de manera escalonada hasta llegar al curso 2029-2030.

La preocupación de los expertos tiene un vínculo directo con el acompañamiento que reciben los niños durante una etapa de extrema sensibilidad. Entre los cero y los tres años se produce el periodo de mayor plasticidad cerebral, momento en el que se asientan las bases del desarrollo cognitivo, del lenguaje, de la regulación emocional y de las habilidades sociales. No se trata solo de aprendizaje académico, sino de cómo el niño se siente, cómo crea vínculos y cómo los adultos responden a sus necesidades.

La visión desde el Hospital Universitario Fundación Alcorcón

En este contexto, la doctora Miriam de Nazaret García del Saz, miembro de la Sociedad Española de Pediatría Social y responsable de la consulta de Pediatría Social del Hospital Universitario Fundación Alcorcón, ha destacado el rol fundamental de estos centros. Según la especialista, las escuelas infantiles cumplen una función que va más allá de lo educativo, actuando como una herramienta esencial para la promoción de la salud y el desarrollo infantil.

Para que estos centros puedan desempeñar dicha función correctamente, es indispensable que los profesionales cuenten con el tiempo y la capacidad necesarios para establecer interacciones frecuentes y de alta calidad con cada pequeño. Sin este margen de maniobra, resulta complicado ofrecer la atención que la ciencia recomienda.

¿Cuáles son las ratios actuales y las propuestas?

Actualmente, las ratios máximas autorizadas en España para el primer ciclo de Educación Infantil suelen situarse en hasta ocho bebés por aula en el tramo de cero a un año, catorce niños entre uno y dos años, y veinte entre dos y tres años, aunque existen variaciones dependiendo de la comunidad autónoma. La propuesta del Ministerio de Educación busca reducir estas cifras progresivamente hasta llegar a cuatro, seis y ocho menores por aula, respectivamente.

Aunque la diferencia pueda parecer únicamente organizativa, para la pediatría tiene una relación directa con la calidad de los cuidados. Un grupo más reducido permite una atención más individualizada y una respuesta más rápida a las señales del niño. Esto es vital en los bebés, cuya comunicación depende de gestos, llantos y movimientos que el adulto debe saber interpretar correctamente.

Beneficios de un cuidado más cercano

La evidencia científica señala el cuidado cariñoso y sensible como un elemento fundamental. Este enfoque integra salud, nutrición, protección y la capacidad del adulto para detectar y responder adecuadamente a las señales del menor. Con ratios más bajas, se facilita el desarrollo del lenguaje, la regulación emocional y la creación de vínculos seguros, además de favorecer la detección precoz de posibles dificultades en el desarrollo.

La propuesta española se alinea con las recomendaciones de organizaciones internacionales como la Academia Americana de Pediatría, que sugieren no superar los tres o cuatro lactantes por profesional. Mejorar la calidad del cuidado en los primeros años es una de las intervenciones con mayor impacto demostrado sobre la salud y la equidad social. Los estudios indican que cada inversión en esta etapa puede generar un retorno económico y social muy elevado gracias a los beneficios futuros en salud, aprendizaje e inclusión.

El objetivo final de estas sociedades científicas es lograr políticas públicas que garanticen entornos seguros y emocionalmente sensibles, permitiendo a los profesionales dedicar el tiempo necesario para acompañar adecuadamente a cada niño durante una de las etapas más importantes de su vida.